Retomando el blog

Hola amigos y amigas lectores/as:

 

Luego de unas muuuuuuuuuuuuuuuuuy largas vacaciones del blog que me tomé, quiero empezar a retomarlo poco a poco y en la medida que sea posible (con la universidad me hes un poco complicado)… así que cuando pueda subiré uno que otro escrito por muy corto que sea, y espero que puedan tomarse el tiempo de leerlo 🙂

De antemano muchas gracias ❤

 

Triste agonía de un soñador en las líneas ferroviarias.

Espera sólo como de costumbre, en una estación repleta.   La gente le mira con desprecio, y no está del nada sólo pues la íntima presencia consigo mismo en ese frívolo día de invierno, le parece suficiente como para sacar una inocua sonrisa desde el centro de su estómago, forzada por la presencia incesable de esos ojos juzgantes.

Pasan los minutos como un suspiro indescriptiblemente leve; un sonido a la distancia aniquila el silencio abrumador de la mañana. Las luces destruyen la neblina que absorbe por completo el campo visual de la gente. Y comienza la lenta marcha; una ola de gente camina directo hacia él ignorando su presencia pero sin dejar de odiarla al mismo tiempo. La maquinaria se detiene por completo y en cuestión de segundos las puertas de abren por completo.

Una masa de personas sale disparada, observando sus relojes y con una firmeza indudable, sujetando maletas y bolsos mientras caminan a una rapidez comparable con el vuelo de las aves. Quienes esperan impacientes afuera se adelantan sin piedad hacia el interior, evitando que quienes están más atrás entren y así, de una vez por todas asegurar un asiento. No obstante, los que esperan más atrás forcejean haciéndose un pequeño espacio entre la gente. Una vez adentro, las puertas se cierran, sin la mísera piedad de quienes de manera lamentable no lograron ingresar a tiempo; uno que otro anciano cascarrabias lanza improperios al aire, y luego de un rato se sienta a esperar nuevamente.

Quienes entraron yacen victoriosos posicionados ya sea en uno de los asientos simulando dormir con el fin de no caer ante la tentativa impuesta por los demás de ceder el lugar, o bien,  de pie, sujetos a cualquier cosa con el fin de no caer. Los sonidos le molestan, el aire le sofoca y la gente le enferma; nuevamente se coloca sus audífonos y enciende el aparato de música. Las orquestas francesas le devuelven a la vida; de pronto, una ola de colores que flotan lentamente por los aires, se cuela por entre las ventanas selladas e ingresa al interior, girando entre las personas generando efectos visuales dignos de vislumbrar. Y danzan al ritmo de la música, y los aromas del bosque que le rodean ingresan de golpe, llenando de vida el ambiente. De pronto, los colores, amorfos por su parte, atacan con vehemencia a la gente cuyos apagados rostros denotan un odio en su máxima expresión. Y el exánime contexto de hace unos minutos atrás se torna en un espectáculo bello; la gente ríe, hay música por doquier, los aromas invaden todo y los colores… los colores más bellos iluminan todo lo que encuentran.

Pero llega el momento en que la canción se acaba; abre los ojos, y todo vuelve a su exangüe motivo de hace unos minutos atrás. La gente le mira, con rostro de espanto, de odio. De pronto la maquinaria se detiene liberando un chirrido infernal. Las puertas se abren y él sale. Todo acabó en cuestión de segundos. 

Una ayudita para el prójimo

Queridos/as seguidores/as:

Escribo este post con un motivo distinto, un tanto molesto quizás para ustedes, pero se trata al fin y al cabo, de una buena acción. Quería solicitarles con todo mi corazón que por favor puedan seguir al nuevo blog de una amiga puesto que ella está estudiando periodismo y le evaluarán el blog prontamente… espero que un clic no sea problemas para ustedes y puedan ayudar… El blog es laminadeoleonatural.wordpress.com

 

Muchas Gracias

Sobre otro blog

Queridos lectores; quiero recordarles a ustedes que además de escribir por este medio, soy escritor (si es que se le puede decir así a alguien que humildemente se expresa en las letras) invitado en otro blog: http://saltoalreverso.blogspot.com/ … Espero que lo visiten, porque la calidad de mis compañeros escritores es digna de admirar, y tanto yo, como ustedes, podríamos aprender mucho de ellos.

 

Muchas Gracias… Nos leemos pronto.-

Sobre escribir

Hola queridos lectores. El post que presentaré a continuación, no tiene un motivo literario como tal, sino que lo que quiero plasmar es sobre la pasión al escribir.

No es cosa nueva que a muchos de los que posiblemente lean esto sean lectores compulsivos y a su vez, escritores; y no es cosa menor esto, porque hoy en día, la cantidad de jóvenes que ha decidido tomar este hobby de escribir, es bastante grande. Creo, que el tema de la escritura no es algo banal; al contrario, bajo mi juicio es bastante importante que los escritores ya sean, amateurs o profesionales, cuenten con la capacidad de escribir algo, y plasmar en esto más allá de simples palabras y quizás, imágenes mentales; el lector de sus escritos debe lograr siquiera captar mínimamente el sentido y emociones que le dio el propio escritor a su texto. Para ello, el escritor debe despejarse lo más posible de la idea de escribir un texto comercial (al menos bajo mi juicio) y debe concentrarse más en lo que está sintiendo al momento de escribir y tratar de detallarlo de la mejor manera.

A su vez, lo más importante es que el escritor sea constante, y evitar perder el hilo de lo que escribe; para ello, es recomendable que el escritor, cada vez que tenga inspiración, escriba su idea (sin importar que no esté cronológicamente ligada a lo que escribió anteriormente), ya sea en una agenda, papel, o en cualquier otra cosa (yo lo he hecho en un cartucho de papel de esos que entregan en los restaurantes); porque así esa bella idea que cruzó fugazmente su mente, no muera para siempre.

En fin, queridos lectores, espero que esto les haya aclarado un poco la mente y les sirva para motivarse aún más a escribir, porque no hay nada más mágico y único que eso.

Muchas Gracias.

Rotundo retroceso de un desconocido.

Cuando despertó, tenía el cabello sucio, como si no se lo hubiese lavado hace una semana; pero se lo había lavado el día anterior, o eso creía.

La habitación se encontraba sumida en la oscuridad, ni un solo rayo de Sol se decidía a atravesar las gruesas persianas que caían de su ventana, sucia ya por los años.

Sonó el despertador, destrozando en segundos al muerto sonido que cubría la habitación, había muerto hace días… desde entonces no se oía el mínimo sonido en toda la casa.

Hace unos ocho o siete días estaba bañada en lágrimas, mientras su corazón era baleado por la rotunda muerte de su madre, acaecida en Junio… ya estaban en Agosto.

Dos meses durante los cuales no supo nada de ella, creía que quizás en un frenesí, de esos que solo las madres sufren, decidió viajar a Argentina… siempre lo hacía sin avisar.

Durante los días que su madre viajaba, aprovechaba de ordenar la casa, le molestaba bastante el desorden, siempre luchaba con su madre para que esta decidiese alguna vez, siquiera barrer la cocina, pero no… y ahora tampoco podrá.

Cuando despertó, tenía el cabello sucio, como si no se lo hubiese lavado hace una semana; pero se lo había lavado el día anterior, o eso creía.-

 

No me revivas, solo devuélveme la vida.

Un último aliento,

Nada más que un último aliento,

Que me reviva,

Y me devuelva la vida.

No; no revivir,

No el de traerme a este mundo,

Prefiero no revivir,

Pero devuelve la vida con ese último aliento.

Ese aliento que me congela,

Desde los ojos hasta las caderas,

Desde mis miedos a mis deseos,

Me congela por completo; soy feliz.

Entrégame tu último aliento,

Para que cuando tu mueras yo te lo devuelva,

Como los juguetes, como los abrazos y caricias;

Regálame un último beso.

Desapareciendo en un invierno más rojo que la sangre.

No creo en el perdón,

No en ese perdón que todos creen,

Creo en lo que nadie cree,

Por eso me he vuelto loco.

Sería todo más fácil si me ocultase para siempre,

En un humo que no desaparezca,

Una droga tan espesa que me destruya,

Y no aparezca nunca más.

Los inviernos se tiñen de rojo,

Pero no por la sangre de los inocentes,

Es por las lágrimas de los que huyen,

Huyen de su vida.

Morir sería más fácil que nacer,

Solo son segundos de agonía,

Tiñendo los inviernos de rojo,

Pero no se hace, no se debe.

Prefiero ocultarme en ese humo,

Ese humo de frivolidad,

Desaparecer de este mundo,

Sin teñir los inviernos; nunca más.

Capítulo I: New York; rondando sin un natural sentido.

Desde que murió, mis días son eternos, las lágrimas indestructibles y mi llanto indetenible… Desde que murió, yo morí con ella… desde que murió, escribo todos los días, como si esperase una respuesta, del tiempo… de ella… de mí.

Al igual que todos los días, despertaba repleta de sudor y con un leve (de vez en cuando) sobresalto. Miraba hacia todos lados, asimilando que no se encontraba en su habitación; un sudor frío recorría su frente, con una lentitud digna del padre tiempo, la gota se fue acumulando en su mentón hasta que finalmente cayó contra las sábanas que cubrían su cuerpo triturado; triturado por pensamientos, por palabras, no por piedras o menesteres de ese tipo; concluía que los pensamientos y las palabras causaban un dolor aún mayor, y su cicatriz no desaparecía por ningún motivo más que la muerte. Buscaba su ropa entre la prominente oscuridad, y se dispuso a salir con el mayor silencio que le fue posible mantener; tratando de asimilar la tenue luz de un Sol de comienzos de primavera y acostumbrando sus oídos a los sonidos propios de las metrópolis. “¿Dónde estoy ahora?”, sacó un pequeño aparato de su bolsillo más pequeño que tenía en su chaqueta; era del tamaño aproximado al de un celular, no más allá de 15 centímetros de largo, por unos 10 centímetros de ancho. Retiró el guante que ocultaba su blanquecina mano derecha, dejando a la vista unos delgados y largos dedos, que terminaban con unas uñas que parecían ser perfectas, pero revisando más detalladamente se podía observar que habían sido roídas hace poco.

Posó levemente su dedo sobre lo que parecía ser la pantalla del aparato, y de este salió disparado un pequeño haz de luz amarillenta, que en cuestión de segundos se convirtió en los planos tridimensionales de una ciudad. “Nueva York… esto es nuevo”, miró a los transeúntes, como si esperase encontrar a alguien entre la multitud, “realmente pensé que esta vez sería más cerca de mi hogar… ¿cómo mierda me devuelvo a Chile ahora?”. Presionó con rotunda rapidez la pantalla del aparato nuevamente, y el plano tridimensional comenzó a rotar, como si este mismo buscase un punto oculto entre esas gigantes torres. Luego, un punto de un verde pálido surgió e el mapa, y a este le siguió la aparición de otros cinco de color rojo, repartidos por todo el mapa.

“Bastante cerca, para ser sincera”. Liberó un leve suspiró, algo así como al alivió que se consigue tras llegar a casa un agotador día de trabajo. Guardó su aparato en su bolsillo y se dispuso a caminar con naturalidad. Avanzó no más de una cuadra, y al observar a quien parecía ser un policía, se le acercó. “Excuse me sir, where is the West End Ave street?”. El policía, no tuvo ocurrencia más oportuna que observarla con detenimiento, dar media vuelta y alejarse, ignorando por completo a la muchacha. “Imbécil”, caminó media cuadra más y observó a lo lejos que una señalética ponía “West End Ave”

Sacó nuevamente el aparato y al encenderlo, se contentó al observar que el punto verde se encontraba bastante cerca de uno de los puntos rojos. Corrió con rapidez sin vacilar ni un momento en lo que hacía. Dobló en la esquina y atravesó una cuadra más, para así llegar frente a lo que parecía ser una antigua escuela de música, ya abandonada.

Volvió a cubrir su blanca mano con el guante de terciopelo y la llevó hacia el picaporte de la puerta de dicho edificio. Cerró los ojos y con el sonido más tenue pronunció unas palabras, imperceptibles para el oído de los seres comunes y corrientes; giró el picaporte y la puerta se abrió con tal rapidez que la absorbió hacia dentro del edificio y se cerró en cuestión de segundos.